sábado, 31 de mayo de 2008

MI PRIMER CARRO & LA MALDICION DE LA BICI

Durante el bachillerato, mi medio de transporte era una bicicleta azul como los Tigres del Licey, con dieciocho (18) velocidades, ella me había llevado a los más recónditos lugares de nuestra geografía.

Aún cuando relato mis experiencias como ciclista aventurero, mis amigos de nueva data, no creen que le dimos una vuelta al Lago Enriquillo, que fuimos a Sabana de la Mar y que hasta la basílica de Higuey llegamos, será que ya no tengo el físico de atleta?? jejeje

Amaba esa bici, creía que ella me transportaría al futuro y que ¡no necesitaba nada más!

Eso cambió cuando entré a la universidad, estaba en Facultad de Leyes de la PUCMM, centro de estudios famoso por ser de elite, casi todos tenían un carro, algunos hasta con chofer, yo sin embargo seguía transitando mi destino dando pedales.

No era que me molestara mucho mi medio de transporte, pero como ya sabrán, cuando vamos creciendo los egos y la competencia se hacen palpables y de repente surgen necesidades que antes no sabíamos que teníamos.

Fue así como un día, sentado en la mesa, a la hora de la comida planteé “la necesidad” de que me compraran un carro.

A mi viejo, quien siempre se ufanó de que su primer vehículo de motor lo tuvo a los 32, ya graduado y post graduado, no le pareció muy gracioso aquel manifiesto que yo recién decretaba, me miró con una expresión de incredulidad, al momento de que nueva vez hacía la historia de su vida, la cual se encuentra cargada de las miles de vicisitudes que pasó para llegar a ser lo que hoy es.

Papá no sabía que yo llevaba una agenda secreta. Para esa época él era funcionario de uno de los Bancos Comerciales más grandes del país y su paquete salarial incluía un carro nuevo cada cierto tiempo.

Todo estaba fríamente calculado, la idea era simplemente esperar el cambio, hacerme de las llaves del carro “viejo” para crear la necesidad! Mis hermanitos jamás llegarían tarde al colegio y él le ganaría una hora a su día, JAJAJA ¿Genial no creen???

Llegó el momento, una noche al arribar a la casa me percaté de que en el lugar destinado al estacionamiento de mi viejo, había un carro distinto al de él, era un Volvo gris de esos que tienen muchos botones y bombillitos en el tablero.

La felicidad me embargó y puse mis ojos sobre el Mazda 929 del 87 que hasta ese día había sido el estandarte real ¡mi pobre bici estaba a punto de ser mandada al cuarto de los corotos!
Debo confesar que dadas las costumbres conservadoras de mi viejo, me costó un poco de trabajo convencerlo sobre la “NECESIDAD”.




Para mi dicha, tenía un aliado de suma importancia e influencia, mi madrastra, quien pujó para que me lo dejaran. El plan funcionó y me quedé con un carruaje similar al de las fotos anteriores.

Mi periplo diario desde la Anacaona hasta la Salle comenzó!!!, a las 7:00 A.M. debía estar cambiado y en la calle, con mis hermanitos (los tres) desayunados, con los libros y luncheras, navegando para que pudieran llegar a tiempo a su cita diaria con la educación.

Mi pobre bici, en su condición de cosa in-animada, la cual para ese momento reposaba junto dos (2) lámparas, una (1) litera, dos (2) poncheras y un (1) anafe, pensaba desde el cuarto de los corotos sobre la mejor forma de pasarme factura por ese desplante que le estaba haciendo.

¡Su venganza resulto más eficiente que la de la de un sicario! Pues mi carruaje, no se por que razón, ya que no era tan viejo, terminaba en el taller al menos una (1) vez al mes.

Recuerdo un episodio junto a mi amiga Rosalía (mi mejor amiga de la uni), cuando al transitar por la Bolívar, como a las 2:00 A.M. ¡el carro dijo no voy más!! Y se apagó.

Por suerte, el hecho sucedió frente a la casa de una amiga de ella y terminamos la noche, a esa hora, llamando a Papolo a su cell, mi único Pana con dinero suficiente como para pagar celular en esa época, todo para que este nos rescatara.

Obviamente Papolo no apareció, por cosas del destino el carro, en un golpe de suerte, sin razón aparente encendió y la pude llevar hasta su casa, por nada del mundo al otro día volvió a prender.

Estaba maldito o embrujado, me hizo de todo, nunca pude ir a la playa en él, cada vez que llegaba al peaje, alguna luz se encendía en el tablero o dejaba de funcionar, CREO ERA LA MALDICION DE MI BICI DESDE EL DESVAN.

Después de un tiempo, tras un millón (1,000,000) de citas con el mecánico, lo cambie por el celebre Opel Corsa (La Guaguita Opel), la cual compré con mi primer préstamo bancario y me acompañó hasta que pude adquirir un vehículo decoroso.

Cuando me casé, perdí el control del inventario del cuarto de los corotos y no se cual fue el destino final de mi bici.

A veces cuando llego a la estación de servicio y pago RD$200.00 por un galón, la recuerdo con mucha nostalgia, no solo por el precio de los carburantes, sino también porque nunca se jodió en un momento crucial.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Doy testimonio de las aventuras ciclistas extremas realizadas junto con los temerarios educadores de La Salle y el Colegio Loyola.

Guido, rescate mi bicicleta de 18 cambios del cuarto de los corotos. Esta en agenda para hacerle su makeover y mantenimiento cuando el galo'n de la gasolina regular supere los RD$200. (Pongamosle racks a los carros, para tener opcio'n diurna de tra'nsito sano y que los malechores sean controlados!)

Anónimo dijo...

Otra vez un deleite de domingo en la mañana. Gracias Guido por ofrecernos esta lectura semanal.
Te cuento que aquí en Alemania es una delicia andar en bici, por eso no tengo nostalgia de aquella época, y como no se suda, se puede uno ir hasta en saco. Pra trayectos más largos, se sube uno en el tren y cuando uno baja la dupla rueda te termina de llevar a tu destino.
www.diegososa.info

Carlos Morel dijo...

Mortal, no me imaginaba que lograrias plasmar esta tan bien

Ivette Vanderlinde dijo...

Vi su correo electrónico de su nuevo blog y fui inmediatamente a la cocina a preparar una taza de té y comenze a leer con deleite, como siempre.

Puedo relacionarme con su experiencia, porque he tenido una experiencia similar con mi primer carro. Mi mamá había comprado un carro nuevo, un Lexus azul (muy bonito) y me regaló el carro viejo que ella utilizaba, un Toyota Camry.

En ese momento en mi vida yo había estado viviendo sola desde hace aproximadamente un año y estaba utilizando el transporte publico. Me vi obligada a comprar en el supermercado local (que era bastante caro en ese vecindario) y siempre tenia que tener cuidado de no comprar mucho para que las fundas no esten muy pesada para yo llevar de nuevo al apartamento.

Yo estaba muy emocionada para conducir porque habia tenido licencia por un año y solo la usaba como documento de identificación. Ahora pude ir a la Universidad (y de compras dondequiera) como todos los demás. Sin embargo, poco a poco y demasiado pronto después de esta emoción, comenzaron los problemas mecánicas y yo también recuerdo todos los viajes al taller y todas las llamadas a mi papá para que venga ayudarme. Mi papá, que afortunadamente trabajaba local, y que en ese tiempo tenía su propio negocio, siempre vino a mi rescate. Después de unas cuantas llamadas a él y muchos “boosters” (cables de un carro a otro carro para que pueda iniciar) mi papá, que era y es muy generoso, me prestó uno de los carros viejos de su negocio, mientras que él utilizó el mío. Lo extraño es, que mi carro (el viejo Toyota Camry que él estaba usando) estaba trabajando perfectamente bien cuando él lo conducía, mientras que el carro que me prestó fue apagándose. Cada semana, estaríamos de nuevo en el intercambio de automóviles. Resulta, que cualquier carro que yo conducía tenia problemas. Después de unas semanas de esta rutina, mi papá me miró y dijo: "Y que e?" Nos empesamos a reír y conteste, " Yo no sé!" Nunca supe si el problema era yo o el carro. De todos modos, después de unos meses de ahorro y con la ayuda de un préstamo, compre mi primer carro (usado, pero con pocas millas),- un Toyota Corolla blanco. Hoy, es el mismo carro que utilizo y agradecidamente no me ha dado ningún problema!

Anónimo dijo...

Muy bueno, me preguntaba de qué ibas a escribr en esta semana...

Eso me hace pensar que no he comprado mi primer carro :) Soy una mujer feliz que no sabía cuánto costaba el galón de gasolina hasta leer tu blog........

Amada

Anónimo dijo...

Querido Guido,

Esta muy bueno tu blog.

Dejame decirte que lo que queda de tu adorada bici, esta aquí en mi casa, a tus ordenes si te interesa llevartela.

Un abrazo,

Luis Valoy Terrero

Anónimo dijo...

jejeje muy bueno, espero que lo del embrujo ya haya pasado....
:-)

F. O. Bodden dijo...

Quién no recuerda una Chopper,Raleigh, Peugeot (si, la Peugeot fabrica bicicletas de carrera!), una Zeus o Benotto, o una Pichón Volador? Ja, Ja! El Mazdita hasta placa europea en el modelo de foto. No le tomaste fotos en sus años buenos?? Yo tengo fotos de los carros de mi Papá que fui heredando o más bien tenía derecho a conducir. He, He!
Cuando enumeres cosas, POR FAVOR, no lo escribas entre paréntesis. Tu pareces abogado, Ja, Ja, Ja!!!

Anónimo dijo...

Guidoooooooooooooo, esa madrugada frente al Quisqueya Park!!!!, Ayyy madre mía bendito Mazda, llegé a mi casa a las 4 y pico de la mañana!!!!...esa es una de las anécdotas que más atesoro de nuestros años mozos!!!...junto con la del payaso de la bomba...

Venusnegra dijo...

Bueno, yo recuerdo con nostalgia mi primera mountain bike- creo y perdona la promo que mi papá la compró en Aro&Pedal(no se si quebraron)-ojala que no, pero como está el país, no dudo nada- El punto es que fue la primera de mi calle, imagínate puras BMX por todos lados - (No saques cuenta de la edad, pero volviendo al pasado, se despierta en mi mente con mucha nostalgia, una famosa chopper- esa era mi favorita, clásica- es uno de los recuerdos que más atesoro (esa bice pertenecía a una de mis mejores amigas que falleció trágicamente), pero siempre que pienso en Bici, pienso en Verónica con una sonrisa). Nos caímos tantos veces en la calle Las Damas:).

Guido, tus vivencias hacen desempolvar esos eventos tan guardados con sus particularidades, siempre han estado ahi.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Que pasocon el payaso?

Guido Gil Buonpensiere dijo...

Es un payaso que nos encontramos en la Estacion ESSO LA LIRA, un domingo por la tarde, el dia del cumple de mi amiga, cuando no teniamos nada que hacer.

El payaso se puso a hacer figuras con globos muy pero muy obscenas!