jueves, 8 de junio de 2017

LA RUBIA PLANTINO, EL OGRO Y EL AMARGUE DEL GORDITO

A veces me pregunto ¿Hasta cuándo? Es que en eso de nubes negras que persiguen y momentos incómodos, el Gordito debe ser el Mecías. ¡Coño! es que sufre cada calvario y nunca se acaban, jejeje.

Les cuento que hará espacio de un año, una novia que el Gordito tenía, que le gustaba el equivalente 20º en la escala de Richter, le pegó uno de esos sumbones de los que se alimenta la industria musical, literaria y de bebidas alcohólicas. Uno de esos que hacen que de repente, hasta las rancheras y bachatas te gusten. ¡YA SABEN AMARGAO COMO UN PERRO!

Los seres humanos cuando terminamos una relación, sufrimos una locura temporal, no entendemos que casi siempre cuando las cosas no funcionan, todos los involucrados salen beneficiados con la ruptura. 

Aun así nos empecinamos en insistir, “Pedimos Cacao” (TRADUCCION AL CASTELLANO: IMPLORAMOS PERDON), llamamos por teléfono, colgamos, merodeamos lugares para ver si nos cruzamos con ella y muchas veces tratamos de salvar al otro de eso que tanto nos molestaba (QUE FUMAN, QUE BEBEN MUCHO, QUE PELEAN, SIGAN LA LISTA…).

¡Hermano, si las vainas no funcionaron, siga pa’lante, que yo sepa de amor no se ha muerto nadie! Pero no, la gente no aprende en cabeza ajena, hasta que no lo vives y lo sudas como una fiebre, no se te pasa.

Como imaginarán, ese día el Gordito andaba por el mundo arrastrando los pies, haciendo un esfuerzo para proteger su amor propio y no llamarla.

Su estrategia para mantener la mente ocupada, alejarse del teléfono, no meter la pata y evitar la putrefacción que un set de bachatas o rancheras, mezcladas con alcohol le podían ocasionar,  era meterse en Caciba, un bar en la Zona Colonial, donde solo ponen música apta para el consumo humano (ROCK).

Ese bar es una mezcla extraña, es algo oscuro, pero no tanto, sus paredes empedradas con un aspecto antiguo colonial y al mismo tiempo moderno por sus cuadros, butacas y sillones, la gente que lo visita es muy variopinta, no hay fronteras de edad, color, clase social o forma de pensar, creo que el lugar ideal para salirle juyendo a la mente y pasarla bien.

Como se imaginarán el Gordito es un habitual de ese establecimiento, Alex (el bartender QUE ES IGUALITO A SEAN PENN EN OLLA), solo de verlo traspasar el umbral, siempre apresura el paso y le sirve sin que tenga la necesidad de pedirlo, un trago de Dewars 12 a las rocas, ese día no fue la excepción.

Con su trago en manos se dispuso a desconectar el cerebro, para evitar una locura (llamarla o incluso caer por su casa) y se puso a escuchar música (Led Zeppelin, Black Sabbath, Yes, Rush, Iggy Pop, Blue Oyster Cult, The Cure, Etc...).

El plan era hacer exactamente eso y nada más, sentarse en su silla, tomarse 5 o 6 tragos y no pensar.

No había ninguna agenda oculta, al menos eso creía, ese día ni con toda la magia de Harry Potter, los hechizos de Merlín el Mago o el poder de una pastillita azul (Viagra), despertarían su interés por las mujeres.

Digo que al menos eso pensaba, porque de la nada apareció una rubia con ojos verde Mariguana, pelo suelto, en su atuendo de Gimnasio, quien se acercó, lo miró y le dijo “Yo te conozco”, su timbre de voz tuvo un efecto en el Gordito similar a un exorcismo, sufrió amnesia momentánea, se le olvidó su ex, el amargue y la disfunción eréctil producto de la tristeza.

“Yo soy JACKIE la ex de Mimo el amigo de tu hermano del Colegio” ¿No me recuerdas?  “Ahora vivo en Punta Cana y estoy de visita” ¿Me puedo sentar contigo? “No conozco a nadie más”…

Ella acercó su butaca, la puso junto a él, su brazo rosaba la piel del Gordito, el Olor de su perfume invadía el ambiente, cada palabra que decía repicaba en su cabeza como el émbolo de una campana, estaba perdido...

Le brindó un trago, con cada sorbo sus anatomías se acercaban más, al cabo de la 4 copa, ya eran ambos una masa uniforme, en ese momento se cambiaron de lugar y sentaron en un sillón bajo, que está junto a la puerta del bar y ahí se besaron.

El Gordito no podía creer su suerte, hasta pensó que el destino le había enviado un clavo nuevo y mejorado, para olvidar a su pasado amor.

Jugueteaban en el sillón frente a todos en una complicidad no común entre 2 personas que apenas se conocen, el tiempo se había detenido, el dolor por la ruptura había cesado, ya nada parecía importar.

De repente la puerta se abrió y el Gordito de reojo vio la  silueta de un señor con aspecto de Ogro, un monstruo de más de 6 pies de altura y 300 libras, que se abalanzó sobre ellos, mientras gritaba “QUE HACES BESANDO A MI MUJER”.

La campana en su cabeza dejó de sonar, el aroma del perfume se hizo imperceptible, sus cuerpos se separaron, el reloj comenzó a correr…, el hechizo se había roto. Mientras en la mente del Gordito solo resonaba su frase lapidaria que dice “NOOOOOO ESTO NO ME PUEDE ESTAR PASANDO A MI”.

En posición de total desventaja, aun sentado en el sillón, el Gordito recibió la presencia del Mastodonte, quien con una mano hacía ademanes violentos frente a su cara, y con la otra le reclamaba a ella, agarrándola fuertemente de un brazo.

Ante esta situación  el Gordito trató de incorporarse, lo cual logró luego de un gran esfuerzo, con trago en mano se puso entre el Ogro y la Dama, trató de razonar con él, quien de manera brusca lanzó un golpe que hizo que el vaso lleno de whiskey que el Gordito tenía en su mano derecha, volara reventando contra la pared.

El Gordito a quien en su barrio le enseñaron que el que golpea primero gana el pleito, aparentemente en un letargo alcohólico, porque en su sano juicio nunca se enfrentaría a un animal de ese tamaño, le propinó un golpe en la boca la más fuerte que pudo, sin lograr tan siquiera moverlo, al Ogro se le llenaron los ojos de odio y el Gordito se preparó para lo peor.

Para suerte suya, Alex saltó de atrás de la barra, el seguridad de la puerta hizo aparición y lograron reprimir (agarrar) al Mastodonte justo cuando estaba listo para matar al Gordito.

El bar completo se transformó en un hormiguero, varios amigos aparecieron e hicieron suyo el match, por lo que al “Marido” de mi nueva amiga no le quedó de otra que marcharse.  Mientras lo hacía vociferaba al decir “Te la regalo” “Quédate con ella”.

Pasaron varios minutos hasta que las cosas se calmaron. Ya cuando el río no estaba revuelto, el Gordito la escrutó y ella cual si no hubiese pasado nada, con una sonrisa en la boca, se limitó a decir “El es mi mejor amigo, es gay, le gustan los transgéneros”.

Como comprenderán ya el Gordito estaba fuera de los efectos del hechizo, la adrenalina segregada le había pasmado el efecto de los 4 tragos, su cerebro había recobrado su función, por lo que su respuesta no le satisfizo.

¿Cómo así? Ningún gay cela a su mejor amiga y mucho menos pelea por ella… Ese cuento ta raro ¿No?

Usted puede ser Amelia Vega en tangas y no vale la pena que maten a uno… ¡Ayyy no, mas pa’lante hay gente!  

En un acto de auto conservación, se alejó de ella, se colocó en la esquina del bar donde originalmente estaba y se puso a observar la nube negra que sobre él se cernía.

CONTINUARA…